Genesis
Art
En el principio éramos tú, yo y la serpiente. Yo lo sabía todo antes de que el todo se supiera a sí mismo, la serpiente se sabía cambiante y tú te sabías creador del daño. El espacio interior entre la espina y mis huesos frontales entrañaba los secretos de lo inmóvil, el porqué de su no latir, el propósito divino que nos vendiste. No hacía falta más, no existía el perdón éramos tú, yo y una serpiente alada en la que decidí convertirme desde el cielo. Así llegó la oscuridad, el olvido de tu rostro, los extraviados aromas del no reino. Ahora una libélula se aleja de ti para habitarme y mucho nos regocija.
- Series
- Obra I